Tardes Ecuestres, Junio-2013
Publicado por JMRuiz, en Puente-Genil 1 de junio de 2013




Inscripciones:
Fecha de inscripción del 1 al 14 de junio-2013
Inscribirser a traves de teléfono o correo electrónico, indicados en el cartel.
A partir del 15 de junio darán comienzo las actividades hasta el día 30 de junio.
Se organizarán los grupos, previamente por edades, colegios, asociaciones, etc.

Indispensable: Al inscribirser nombre completo del niño, edad, colegio y telefono.



Entrevista Ecuestre.
Escucha la entrevista en la radio Formula-30 de Puente-Genil, dentro del programa Zona Viva, se promocionan las tardes ecuestres, ya que la hipoterapia es muy positiva para los chicos y chicas en general.

Hipoterapia: Terapia con caballos en las tardes ecuestres con el Puente tdah

BREVE HISTORIA DE LA HIPOTERAPIA

El efecto beneficioso del movimiento del caballo se conoce desde antiguo. Ya en su época, los griegos aconsejaban practicar equitación con el fin de mejorar el estado anímico de los enfermos incurables, incluso el propio Hipócrates, 460 antes de Cristo ya hablaba del saludable trote de los caballos. Más tarde, en el siglo XVII, la medicina utilizaba la equitación como método para combatir la gota, enfermedad que por entonces causaba auténticos estragos.

Los primeros datos contrastados nos llegan de 1875, año en el que el neurólogo francés Chassiagnac descubrió que un caballo en movimiento mejora el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de los pacientes. Experimentó con esta idea y concluyó que montar a caballo mejoraba el estado de ánimo y que era particularmente beneficioso para los parapléjicos y pacientes con trastornos neurológicos.

Pero el auténtico auge de la hipoterapia en Europa surge a partir de los años 50 y 60, desarrollándose principalmente en Alemania. En este país se experimentó por aquel entonces con el método que en nuestros días se utiliza, basado principalmente en el establecimiento de una relación directa entre el movimiento del caballo y la respuesta del paciente.

FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA HIPOTERAPIA
La Hipoterapia se basa en el aprovechamiento del movimiento del caballo para la estimulación de los músculos y articulaciones del jinete (en este caso, paciente). De esta forma, se convierte en el único tratamiento por medio del cual el paciente está expuesto a movimientos de vaivén que son enormemente similares a los que realiza el cuerpo humano al caminar. Esto supone que el paciente no se enfrenta pasivamente al movimiento, sino que se ve obligado a reaccionar frente a una serie de estímulos producidos por el trote del caballo. Debe adaptarse y responder frente múltiples y diferentes sensaciones.

Se produce así una reacción que no es sólo muscular sino también sensorial. Afecta a todo el cuerpo del paciente, quien experimenta una mejoría global.

A nivel físico la hipoterapia ha demostrado ser capaz de mejorar el equilibrio y la movilidad, de ahí la utilización con pacientes que sufren diferentes parálisis. Pero actúa también en otros planos como el de la comunicación y del comportamiento.

De hecho, esta terapia se utiliza en gran medida con personas que sufren dificultades para ingresar dentro de la sociedad.

En general, con esta terapia se han observado:
* Efectos fisiológicos: aumento de la capacidad de percepción de estímulos, al encontrarse en una situación de movimiento.

* Efectos psíquicos: se estimula la atención, la concentración y la motivación frente a otros movimientos. Es fundamental el aumento de la autoestima y de la seguridad en uno mismo.

* Efectos físicos: el caballo tiene una temperatura corporal y un volumen muy superiores al hombre, lo que conlleva una importante transmisión de calor y solidez al ser abrazado y tocado por un niño.

El movimiento del caballo tiene además la gran ventaja de ofrecer una enorme variedad de ritmos cadenciales, lo que supone la posibilidad, desde el punto de vista terapéutico, de graduar el nivel de sensaciones que el paciente recibe.

El caballo al trote transmite al jinete un total de 110 movimientos diferentes por minuto, en consecuencia no hay ni un solo músculo ni zona corporal, desde el coxis hasta la cabeza, al que no se transmita un estímulo. Todo ello en conjunto, produce que el enfermo pueda ser capaz de experimentar sensaciones que nunca antes ha vivido.
La hipoterapia supone una actitud activa del paciente, que deberá realizar movimientos para estirarse, relajarse, mejorar la coordinación y el equilibrio...

Pero si hay un punto diferenciador, que influye muy notablemente en la obtención de resultados positivos, es que la hipoterapia es asumida por el paciente como una diversión. Se desarrolla al aire libre, pudiendo disfrutar de cuanto le rodea, no en un lugar cerrado lleno de máquinas que en cierta medida pueden suponer una amenaza para el enfermo. Montar a caballo es una terapia, pero es también una diversión y sólo explotando correctamente ambas vertientes se conseguirán los mejores resultados.

Por todo ello, esta terapia ha demostrado su eficacia en personas con problemas de todo tipo:
* Esclerosis múltiple.
* Parálisis cerebral.
* Autismo.
* Síndrome de Down
* Espina Bífida.
* Traumas cerebrales.
* Conductas caracteriales.
* Enfermedades neurodegenerativas.
* Enfermedades traumatológicas.
* Anorexia.
* Bulimia.
* Afecciones crónicas.
* Minusvalías de cualquier tipo (físicas y psíquicas).
* Problemas de comportamiento.
* Incapacidad intelectual.
* Discapacidad física.
* Discapacidad sensorial.
* Enfermedades mentales.
* Diversas inadaptaciones sociales (drogadicción, delincuencia...).
* Otras afecciones invalidantes.

El hecho de montar un caballo, rompe el aislamiento de la persona con respecto al mundo, poniendo al enfermo en igualdad de condiciones con respecto al jinete sano. No cabe duda que montando se consigue superar el temor, mejorar la confianza y la capacidad de concentración; al tiempo que hace perder las tensiones e inhibiciones físicas y emocionales. Esto hace que la hipoterapia resulte efectiva no sólo con enfermos, sino también con personas que presentan problemas de inadaptación social. Todo ello se consigue gracias a que el caballo ha demostrado ser un animal enormemente perceptivo, de inmediato se dará cuenta de que la persona es diferente a los demás y por ello se comportará de forma diferente a como lo haría con cualquier otro jinete.

Son muchos los buenos resultados conseguidos y llenan de esperanza, pero no podemos pensar que se trata de una cura milagrosa. La hipoterapia está considerada como un tratamiento alternativo, pero también complementario a los que se utilizan habitualmente. Se ha demostrado que con él se pueden obtener nuevos estímulos complementarios a los conseguidos con tratamientos tradicionales.

DESARROLLO DE SESIONES DE HIPOTERAPIA

El primer paso de las sesiones de hipoterapia será establecer una relación entre el paciente y el animal.

Esta fase inicial es de suma importancia, ya que con ella debe generarse el necesario clima de confianza entre ambos. Si el paciente no confía en el caballo, no podrá estar relajado sobre él y en consecuencia la terapia será ineficaz.

En estos primeros contactos el paciente deberá acercarse al caballo, acariciarle, darle de comer... es muy importante que se produzca el contacto físico para que la persona tome conciencia del volumen del animal, de su cuerpo.

En función de las características de la persona, se desarrollará un plan de trabajo, en el que se planteará qué caballo le conviene así como el programa a realizar por sesiones. Es función del terapeuta mantenerse totalmente atento a las respuestas dadas por el paciente en función de los movimientos del caballo, ajustándolos para obtener los mejores resultados.

¿Desde cuando se utiliza la equinoterapia o terapia con caballos?
Como tantas otras terapias la equinoterapia o hipoterapia no es un invento de la era moderna. Los beneficios de los movimientos del caballo para paliar ciertas enfermedades ya era conocido por los griegos. Hipócrates ya mencionaba el efecto saludable del trote de los caballos y en siglo XVII se utilizaba la equitación para paliar los efectos de la gota.
Pero la equinoterapia experimentó un gran auge a partir de los años 50-60, desarrollándose el método que se utiliza en nuestros días que está basado en la relación directa que se establece entre el paciente y el movimiento del animal.

¿Para que enfermedades está recomendada la equinoterapia o terapia con caballos?
Algunas de las enfermedades para las que se recomienda la equinoterapia o hipoterapia y en las que se esta obteniendo muy buenos resultados son:
• Esclerosis múltiple.
• Autismo.
• Síndrome de Down.
• Espina bífida.
• Traumas cerebrales.
• Distrofia muscular.
• Problemas de conducta.
• Enfermedades neurodegenerativas.
• Enfermedades traumatológicas.
• Anorexia.

Pero la equinoterapia no es recomendable en los siguientes casos
• Personas con problemas ortopédicos.
• Personas con alergia al pelo del caballo.
• Personas que padezcan hemofilia.
• Personas que sufran convulsiones.

¿Cuáles son los objetivos de la equinoterapia o terapia con caballos?
Los objetivos de la equinoterapia o hipoterapia es conseguir que los pacientes obtengan beneficios en diferentes áreas, por ejemplo:
• Mejorar la autoestima y la confianza en sí mismo.
• Mejorar la memoria y la capacidad de prestar atención.
• Aumentar el vocabulario y mejorar la comunicación verbal.
• Fortalecer la musculatura, mejorar el equilibrio y la coordinación.
• Aprenden a cuidar del caballo, dentro de sus posibilidades.
• Se relacionan con personas diferentes de las de su entorno habitual, creando relaciones de amistad con sus compañeros y desarrollando el amor y respeto hacia el animal.
Todos estos beneficios se deben a que el caballo transmite unas 110 vibraciones por minuto que actúan sobre el sistema nervioso del paciente estimulándole y ayudándole a mejorar.
La equinoterapia puede realizarse desde los 18 meses, no existiendo límite de edad para su práctica.
En ningún caso el objetivo de la equinoterapia es que el paciente aprenda a montar a caballo.
Al desarrollarse al aire libre la equinoterapia o hipoterapia consigue que el paciente disfrute del entorno, pudiendo convertirse la terapia en una autentica diversión.
Se debe tener en cuenta que la equinoterapia debe formar parte de un tratamiento integral que ayude al paciente en sus problemas, no debe contemplarse como una terapia aislada.

¿Cuál es el caballo ideal para practicar la equinoterapia o terapia con caballos?
El caballo aconsejable para la práctica de la equinoterapia debe medir de 1 a 1,70 metros de alzada y tener entre 5 y 20 años. Debe tener experiencia y un carácter dócil. Debe estar acostumbrado a la gente y no espantarse nunca.
Ha todo esto hay que añadir un buen entrenamiento para que puedan ser caballos utilizados para equinoterapia.

 




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